Un romance algo yuca
La clase anterior quedé enamorada de los romances y el amor cortés. No quedé, sin embargo, enamorada de la idea de hacer uno propio. No sé si les pase pero mientras más leo poesía y me maravillo por ella más me convenzo de que yo no soy una poeta (¡pero cómo me gustaría serlo!).
Antes de mostrarles mi obra quiero decirles que me inspiré en una leyenda yucateca, de dos amantes que se reunían en el cenote de Zací, ubicado en lo que ahora es Valladolid.
Les comparto este vídeo, que fue de donde obtuve la historia. Cambié algunos detalles porque la verdad no me dio la cabeza suficiente para incluirlos todos en versos octasílabos y con rimas asonantes.
LOS AMANTES DE ZACÍ
Por Reyna Andrea García Téllez
La nieta de la hechicera
Zac-Nicté se enamoró
De Hul-Kin, el joven príncipe
Y aunque estuviera prohibido
Siempre que caía el sol
En el cenote olvidado
Se entregaban su pureza
Disfrutaban de su amor
Hasta que llegó el día
Que el cacique se enteró
Se llevó lejos a su hijo
Y con otra lo casó
Ella estaba devastada
Y a su abuela acudió
— Abuelita, yo lo adoro
No soy nadie sin su amor
Por su ausencia estoy penando
Pero lo que más me duele
Es que de él encinta estoy
Abuelita, sé que puedes
Arreglar mi situación
Y la abuela contestó:
— Hija mía, se paciente
Que tu amado volverá
Hija mía, ten presente
Que juntos pronto estarán
Noche y día, abuela y nieta
Imploraban a los dioses
Lo que no sabía ninguna
Era que Hul-Kin cambió
Porque de la gran belleza
De la otra se cautivó
Al escuchar las noticias
De la nueva y feliz unión
Zac-Nicté no pudo más
Y en el cenote se ahogó
— Amor mío, yo te adoro
No soy nada sin tu amor
Yo por ti la vida daba
Y hoy por ti la vida doy
Pues tu corazón ya es de alguien
Y ese alguien no soy yo
En ese mismo momento
Desde lejos sintió Hul-Kin
Una punzada en el pecho
Y su instinto lo mandó
Fue de regreso al cenote
Y ahí a Zac-Nicté encontró
Muerta, culpa del desamor
Aunque intentó controlarlo,
La culpa lo dominó
Y sin siquiera pensarlo
En las aguas se adentró
La hechicera, que vio todo
Entre lágrimas gritaba:
Aquí tienes a tu amado
Ya estará siempre contigo
Nota: Solo espero que los mayas antiguos no se estén retorciendo en sus tumbas después de que publique este romance.
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